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Josefina

Josefina

Una dedicación especial a mis compañeras y compañeros que ayudan a consolidar la tarea

Valentina León Galarza
Cuenca, julio de 2011

Josefina es una perrita que llegó a la fundación por una llamada a mi celular, como tantas otras…. La víspera un hombre y una mujer desconocidos la habían abandonado. La dejaron en la esquina de la Huayna Cápac y Juan Jaramillo, frente a Metrocar, Tenía la piel resquebrajada en un 90% de su superficie, debido a la avanzada dermatitis, Este acto de crueldad fue divisado por uno de los empleados de la concesionaria de vehículos, quien me hizo la llamada que movilizó nuestra acción.

Luego de sentirse sola, la perrita esperó toda la noche en el mismo lugar, tratando de no alejarse …era probable que volvieran a recogerla, así lo hacen muchos perros cuando son abandonados….además no tenía a donde ir. En las primeras horas del día siguiente, efectivamente, regresaron aquel hombre y aquella mujer. A pesar de su estado, que casi la impedía caminar, Josefina se acercó hacia ellos desconcertada….moviendo incipientemente la cola, con una actitud mezcla de miedo y alegría. Sus dudas se disiparon pronto: “sus dueños” habían vuelto para, adicionalmente, propinarle una paliza….probablemente intentaban que se alejara de aquella esquina, pues su apariencia era deplorable, o tal vez deseaban que de una vez por todas falleciera, porque quizá, su presencia les perturbaba la conciencia. Cuando el empleado que había estado siguiendo los sucesos salió a defenderla, los agresores se alejaron casi corriendo y ella se quedó allí… aún más adolorida que antes.

Como Josefina llegan muchos de nuestros animalitos “rescatados”, unos con historias desgarradoras y otros sin pasado, sin presente, y a veces sin futuro….

El primer veterinario que la auscultó dictó su sentencia: eutanasia!.. Fiel a mi pasión por las causas inalcanzables, agaché la mirada y sin poder aceptar este destino, dije…!me la llevo!

Hoy Josefina vive en el refugio de ARCA, en Pichacay. Se encuentra totalmente sana, tiene un lugar que comparte con 150 congéneres, limpieza y comida diarias, un espacio para correr y el cariño de muchos voluntarios que la miman y hacen más tolerante su espera de que algún día alguien decida darle un hogar verdadero…lamentablemente, con la domesticación, se acostumbraron a la compañía humana y hasta se volvieron dependientes. La adopción de Josefina tarda porque “es demasiado grande” y no se ajusta al estereotipo de “adoptables”.

La rutina en el refugio no es sencilla. Muchos voluntarios llegan imaginado un idilio casi romántico entre perros y humanos. Cuando se enfrentan a la dura realidad se desalientan…solo aquellos que aman profundamente la vida, los perros y las causas justas, y están templados para el trabajo, se quedan a lavar 500m2 de pisos, recoger 30 kilos diarios de excrementos, repartir 150 raciones de comida, cargar pesados sacos de alimento, sacarlos de paseo, darles las medicinas, etc. etc. etc…

Sostener un refugio no eutanásico es el desafío más grande que puede enfrentar una sociedad protectora de animales. Mientras más crece la ciudad, mayor es el problema. El teléfono no para de sonar solicitando ayuda. Aquí un perro atropellado,  allá otro envenenado, una madre a punto de tener a sus cachorros en la vía pública, otro más que acaban de tirarlo del balde de una camioneta, ah…y olvidaba, la funda con cachorros recién nacidos, o como Josefina, los que están en shock en una esquina sin saber qué hacer ni a dónde ir. No faltan las llamadas de los que quieren “donarlos” porque se mudan de departamento, su casero no permite su presencia o simplemente se cansaron de tenerlos, en resumen, asumieron una tarea sin la responsabilidad debida.

No siempre se puede recibir a todos, con frecuencia falta espacio y recursos, a los que ingresan (los más necesitados) se los cuida con esmero, no importa si son viejos, “feos”, “cholitos” o minusválidos… en dónde quedaría sino la genuina equidad, aquella que no todos comprendemos…?.

Como si no bastara con el desgaste emocional de verlos abatidos, mutilados, lesionados, hay que afrontar también la lucha cotidiana para conseguir recursos, y fundamentalmente la caduca estructura mental de los que piensan que la única solución al problema es capturarlos masivamente, llevarlos a una perrera o antesala de la muerte y ejecutarlos “piadosamente”…el delito?… Callejeros!!!

La adopción fluye con limitaciones, principalmente porque la sobrepoblación canina satura los hogares. Hay que redoblar esfuerzos para encontrarles nuevas oportunidades. El mes pasado, por ejemplo (un mes extraordinario), tuvimos treinta adopciones, pero la demanda de ingresos siempre apremia. Esos lugares serán rápidamente ocupados por nuevos rescatados, y el ciclo comienza nuevamente. A pesar de esta dinámica apretada, la población del refugio se renueva. Por ejemplo del primer grupo solo queda Cascabel, y no porque no se le haya encontrado hogar, sino porque las tres veces que la mandamos adoptada se escapó y regresó a la fundación. Entonces comprendimos que su decisión era vivir con nosotros.

Por ventura, no todo es penumbra, de lo contrario no podríamos sobrellevarlo. También hay luz. Está por ejemplo José, el perrito ”atigrado” que llegó con fractura de columna y gracias al amor de Jennifer, una de nuestras veterinarias, se salvó; aún no comprendemos cómo con esta lesión, por lo general irreversible. Hoy recuperó su movilidad, camina y ladra todo el tiempo…quizá celebra el milagro de estar vivo!

Una de las mayores gratificaciones de esta tarea, a más de verlos recuperados y felices, es encontrarse con gente sensible y solidaria que desde el ámbito personal o institucional se suma a la causa. Cada día somos más los que trabajamos para, como dice Peter Singer, “disminuir la cantidad de dolor en el universo”

El Programa de RESCATE, RECUPERACIÓN Y REINSERCIÓN que sostiene ARCA y muchas organizaciones más alrededor de mundo, es sólo un paliativo (imprescindible) a la enorme problemática de esta especie en la interacción con los humanos. La verdadera solución está enfocada hacia la transformación de las estructuras sociales y mentales. Es la misma lucha que sostienen diversos grupos sociales contra la explotación, el abuso del poder, la corrupción, la irresponsabilidad y la violencia en sus múltiples manifestaciones.

La esperanza y la tristeza juntas nos hacen florecer y construir ARCA, o lo que es lo mismo, el sueño de que un día el ser humano dimensione la trascendencia de la vida, de la suya propia y de la ajena, en la plenitud de su unidad y diversidad, sin discriminaciones de género, de raza, ni de especie….solamente eso: vida.

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